Habilidades Sociales
9 junio 2019
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Gestión del estrés

El estrés es una de las muchas palabras de la Psicología que todo el mundo utiliza, muchas veces de forma inadecuada. El estrés es una respuesta humana, que compromete a la parte física y a la mental, no siempre reactiva a un desencadenante externo sino también a consecuencia de las cosas que nos decimos. Trabajar mucho no es igual a estar estresado. Ni ser muy veloz y hacerlo todo como si no hubiera un mañana es lo mismo que estar estresado. Cada persona siente el estrés en un punto diferente de su actividad. Para algunos, la actividad frenética es imprescindible para sentirse tranquilos, e interpretan el ocio sosegado  como una pérdida de tiempo inquietante.

La palabra procede del griego “stringere” y su significado sería “provocar tensión”. Fue Hans Selye en la década de los 50 el primero en estudiar este desajuste y lo denominó “Síndrome general de adaptación”.  Ante dererminadas demandas atravesamos tres etapas:  la reaccion de alarma, la resistencia y el agotamiento. El estrés desgasta y agota. Según su teoría son las circunstancias , contrariedades, y condiciones personales que percibimos como una amenaza y vivimos de forma negativa las desencadenantes de tal estrés. Ahora sabemos que  en esta respuesta interviene también la auto exigencia y la percepción  de deber y obligatoriedad. De poco nos vale obsesionarnos por cuidarnos o por aprovechar bien la vida si hacerlo nos supone una tensión mayor.

Todos sabemos que cierta dosis de estrés ante determinadas situaciones es saludable e incluso necesaria para la supervivencia. Es el “eustres” o la responsividad nerviosa a situaciones de amenaza o peligro real. Nadie interpreta como estrés correr si te esta atacando un león.  El estrés dañino es el “distress”, cuando esa respuesta de excitación se prolonga en el tiempo o se desencadena ante situaciones neutras. En tal caso hay “overreacting”, sobre reaccionamos.  El  estrés postraumático, el que revive el trauma padecido tiempo despues de haber finalizado la experiencia traumática  es otro tipo de estrés muy frecuente. Nos sentimos bien mientras atravesamos adversidades, y sólo con el tiempo se dejan sentir en nuestro interior los efectos negativos y el daño.

Origen del estrés

¿ Entonces con qué  guarda relación el estrés? Básicamente con la propia percepción de sentirse sobrepasado por las exigencias que se nos plantean, y por la auto percepción de sentirse tensionado. Podemos estar muy ajetreados y ocupados, corriendo de aquí para allá y no sentirnos estresados, si nos hallamos centrados y nos sentimos capaces. Ensimismados y absortos, en estado de “flow”.  Es muy diferente darse prisa y apresurarse que ser rápido. El estrés es desesperación e impotencia; el estrés es una mezcla de angustia y desesperación. El estrés no es hacer muchas cosas o hacerlas muy deprisa si ese es el modo de obrar propio de cada uno.

El estrés es peligroso. A diferencia de la ansiedad o de la angustia el estrés sostenido durante tiempo es un enemigo de primer orden para nuestra salud física y mental. Cada vez son más las investigaciones que avalan sin lugar a dudas que está detrás de muchas enfermedades, y es una de las puertas de entrada a la depresión.

No siempre es evitable.  Cuando te dicen, “menos estrés” o “estrés fuera” parecen olvidarse de que muchas veces el estrés es inevitable y acompaña forzosamente a determinadas etapas de la vida. Es mucho más  realista y eficaz pensar en gestionar el estrés que en evitarlo.

Gestión del estrés

¿ Y cómo se gestiona el estrés? Desde varios frentes. Por un lado, dándonos un tiempo para practicar actividades que actúen como descompresores. El yoga, la actividad fisica o practicar cualquier afición amortiguará  el impacto de los sucesos estresores. Al mismo tiempo, desde el punto de vista cognitivo y emocional trabajar con nuestras ideas negativas, aceptando su ocurrencia y rebatiéndolas cuando se pueda. Es imprescindible centrarnos en el presente, ir paso a paso y sentirnos comprometidos con aquello que de sentido a nuestra vida.

Igual de importante para gestionar el estrés es el apoyo social y de las personas de tu entorno. Casi siempre el estrés es en última  instancia una reacción que se vive en soledad y desamparo. A veces se busca ayuda pero no siempre se hace, arrastrados por la fuerza de los acontecimientos. Sin obsesiones, sin estresarnos por “no estresarnos”, es bueno pedir ayuda, buscar quien nos la brinde de verdad para poder  sonreír y aliviar la carga. Balancear la vida, equilibrirla en lo que buenamente se pueda.