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Habilidades Sociales

En Psicología hablamos de Habilidades Sociales como un conjunto de técnicas que todos podemos aprender y desarrollar concernientes a nuestra forma de relacionarnos con los demás y que constituye una de las terapias más efectivas y demandadas para hacer frente a un sinfín de problemas, desde la timidez y ansiedad social hasta personas que quieren o necesitan ser más competentes socialmente.

Las Habilidades Sociales abarcan varios aprendizajes como por ejemplo saber iniciar una conversación, saber cómo continuarla y cómo acabarla; hacer preguntas de contexto o más amplias, hacer críticas o elogios, presentarse, presentar a otras personas…

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Todos hemos experimentado alguna ocasión en la que nos hemos sentido inadecuados por un exceso o defecto de sociabilidad. Muchos son los que sufren verdadero tormento por considerarse sosos, sin nada que contar y se privan del contacto con los demás por temor a pasarse el tiempo de la interacción pensando acerca de que van a decir. En el polo opuesto, otros muchos en un arranque de valentía, hablan y hablan sin parar ni dar tregua, saturando a su interlocutor y quedándose en lo íntimo con sensación de rídiculo. Ciertamente el punto medio es difícil de alcanzar y por supuesto hay personas con más predisposición natural que otras.

Desarrollo de las Habilidades Sociales

El entorno en el que se crece y el número y la calidad de las experiencias que se tienen contribuyen mucho a eso que se llama tener mundo y te permite salir airoso de casi cualquier situación. En las HHSS intervienen los tres planos característicos de expresión humana: un componente cognitivo que guarda relación con aquello que pensamos acerca de nosotros, de los otros y de la deseabilidad e idoneidad de cada contacto. En la sociabilidad, como en todo, la capacidad de facto es menos importante que una actitud general de resolución y aplomo: sentir que se puede para poder es muy importante. A este componente cognitivo le acompaña una emoción expresada a través de su correlato físico específico: nos sudan las manos, nos tiembla la voz, rehuimos la mirada o miramos, sonreímos y pisamos al caminar llenos de confianza. El lenguaje no verbal es un componente esencial de la habilidad social. Y todo esto se traduce en conductas, evitamos (la peor forma de comportarnos, si es por temor y no por elección) o afrontamos, mejor o peor, la situación social.

Cada vez, los protocolos y formalismos son menores lo cual es muy positivo pero nos deja más expuestos y a merced de nuestro ingenio. En el entrenamiento en Habilidades Sociales no sólo se enseñan estrategias , también se trabaja con el goce y disfrute: pasarlo bien es premisa básica para conseguir encuentros significativos.

Y sí, ante todo,lo mejor es “ser uno mismo”. Esa muletilla que tanto se utiliza para todo y que es máxima absoluta de felicidad. No es tan sencillo como parece, no es tan fácil ser uno mismo como suena decirlo. De todas las imposturas, la naturalidad forzada es de las peores. Pero con un buen trabajo personal todos podemos comprender, y ser, verdaderamente, uno mismo y desde la autenticidad abrirnos a los demás.