

Espero que ningún niño sufra discriminacion por su habilidad para obtener buenos resultados académicos, porque nadie puede dudar del escaso valor de estos como indicador de inteligencia y capacidad de alcanzar una vida feliz y realizada. Ni de regir su vida por valores y ser buena persona.
Fue Gardner, en 1983, el primero que habló de inteligencias múltiples, identificando hasta seis tipos de inteligencia que se corresponden con la inteligencia lingüística, la musical, lógico-matemática, espacial, corporal-cinestesica y la inteligencia emocional. Goleman popularizó mucho el término y subrayó su cualidad para orquestar nuestras habilidades y sacarles provecho. Los elementos que la componen son la conciencia de uno mismo ( mucho más escasa de lo que creemos) , el autocontrol, la capacidad de motivarnos, la empatía y la habilidad social. Una definición muy clara es la de Weisinger :
«Es hacer el uso inteligente de las emociones de forma intencional, de modo que nuestras emociones trabajen para nosotros, con el fin de que nos ayuden a guiar nuestro comportamiento, resolver problemas, conseguir resultados y mejorar nuestras vidas».
A diferencia de otras capacidades, todos podemos seguir desarrollándola en cualquier momento de nuestra vida.
Algunas tendencias contrarias a la inteligencia emocional se observan cuando:
Nos quejamos continuamente.
Nos comparamos con otros.
Nos desconocemos.
Pensamos mal, anticipamos desgracias y tomamos las cosas de la peor forma posible o hablamos atacando a los demás. También podemos buscar siempre un motivo de preocupación o de problemas.
Pero también podemos favorecer su desarrollo y regular el humor para que sus altibajos no nos impidan pensar con raciocinio. Y ningún boletín de calificaciones académicas ni ningún test de cociente intelectual dicen mucho de la capacidad de pensar con pasión y sentir con cabeza.